Translate

sábado, 27 de agosto de 2016

Para una no simple amiga....

Quisiera poder decirte esto mirándote a los ojos, con una sonrisa, que te haga sonrojar, y se te caiga una lagrima, como me pasa a mi todo el tiempo.
Creo firmemente que hay un momento en nuestras vidas en el que encontramos a nuestra alma gemela. Y no estoy hablando de ningún hombre, que quede claro. Estoy hablando de esa persona que conociste y que no tenia grandes diferencias, pero que terminó metiéndose en tu vida y convirtiéndose en tu inseparable. Una persona que ha estado contigo apañándote en cualquier momento que la has necesitado. Esa persona a la cual puedes llamar a cualquier hora y que sabes que estará ahí. Aquella que ha estado en situaciones incómodas para ella sólo para hacerte algún favor. TU PERSONA. Así que esto es para ti, amiga:
En primer lugar tengo que darte las gracias por ser de la manera que eres. Porque me dejas ser yo misma cuando simplemente hablo contigo. Gracias por ser transparente y sincera. Por compartir conmigo no sólo mis momentos felices, sino también los más desastrosos, vergonzosos y tristes. Gracias por aceptar que a veces no te cuente las cosas. Por esperar pacientemente a que esté preparada para contártelas y estar dispuesta a levantarme una vez que me caigo.
Gracias por ser la persona más buena que conozco. En serio, haces del mundo un lugar mejor. Por lo menos mi mundo. Gracias porque nunca espera nada a cambio y, sin embargo, lo das todo por los demás. 
Gracias por todas las veces que nos hemos reído y por las que nos hemos peleado inútilmente  también. Gracias por sostenerme, por ser mi cable a tierra. No sé que haría sin ti en mis momentos de locura.
Gracias porque siempre sacas lo mejor de mí. . Porque durante este tiempo hemos creado recuerdos para toda una vida. Gracias por recordarme que no tengo que preocuparme por los demás, sino que sólo por aquellos que me quieren. Gracias por ser mi fiel escudero. Me defiendes antes cualquier persona, aunque luego me eches la bronca por lo que hice en privado. Gracias por tantas cosas… Pero sobre todo, gracias por darme todas estas razones y por ser mi persona.

Que sea ella...

Esto fue escrito como si fuera desde el punto de vista de un hombre. Como a mi, y a cualquier chica le gustaría que le pensaran.
***
No busco a una chica con la sonrisa perfecta... No quiero una 90, 60, 90. Es mas, no pretendo noches tranquilas y sin discusiones... La busco a ella, con sus gritos, sus enfados, sus lagrimas y sus días tristes. La busco a ella con sus medidas imperfectas, pero perfectas a mi ojo, con sus días buenos y sus días malos... La busco a ella con sus celos, con sus "quien es esa" o sus "déjame en paz". La busco a ella con sus miedos, sus inseguridades, sus mejillas rojas cuando algo le da vergüenza o su actitud orgullosa, negándomelo con un "lo siento".
La busco a ella, al otro lado de mi cama, desarreglada, sin maquillar, acalorada después de haber hecho deporte, y abrazada a mi espalda. La busco a ella y sus abrazos cuando no se los pido, pero los necesito.
La busco a ella y a su forma de hacerme reír cuando no quiero. En definitiva... No busco que sea PERFECTA, solo busco QUE SEA ELLA.

domingo, 21 de agosto de 2016

En el fondo del mar.

En el fondo del mar, encontré el único lugar donde logre calmar mi mal. Mis demonios poseídos por su voz, aquellos ojos que una vez me sonrieron y su alma, brindándome tanta luz. Una luz que con el tiempo me encandilo y se fue, me dejo ciega bajo el centelleante sol y la luna me acuno, en sus brazos para luego largarme desde lo alto del universo.
¡Y esto era caer! ¡Y esto fue querer! Querer subir a lo alto, ver el paraíso pintado de arco iris y de nuevo, su mano tendida hacia lo irreal.
"No eras tu. Jamas fuiste tu"
Caí y no fue en sus brazos.
Me refugie en los libros que una vez leí, para encontrarlo en algún párrafo ya escrito. Pero de nuevo, ya no estaba ahí. Ni allá, ni en el fondo de la oscuridad. Recorrí el mismísimo infierno para volver a escuchar su voz, pero esta era un unisono de gritos mezclados con encanto, tentador e hiriente. Peor que una sirena, me encante de mentiras para vivir bajo el agua y creer que un día aparecería frente a mis ojos, frente al mar donde me abandono y la piedra donde una vez nuestro amor murió.